Sustituir caldera de gasóleo por aerotermia y suelo radiante

Sustituir caldera de gasóleo por aerotermia y suelo radiante

Las calderas de gasóleo están en retirada: contaminan, dependen de un combustible caro y volátil, exigen depósito y revisiones, y cada vez tienen la normativa más en contra. Cambiarlas por aerotermia con suelo radiante es uno de los saltos de confort y eficiencia más grandes que puede dar una vivienda. Explicamos cómo es el cambio, sin vender humo con los ahorros.

Por qué dejar el gasóleo

  • Coste del combustible: el gasóleo de calefacción es caro y su precio fluctúa mucho.
  • Emisiones: quema combustible fósil en casa, con el impacto y las emisiones que conlleva.
  • Depósito y logística: ocupa espacio, hay que llenarlo, mantenerlo y cumplir normativa.
  • Eficiencia: una caldera de gasóleo nunca entregará más energía que la que quema; la aerotermia multiplica cada kWh eléctrico.

Qué cambia en la vivienda

El cambio tiene dos frentes: el generador (de caldera a bomba de calor) y, muy recomendable, el sistema de distribución (de radiadores a suelo radiante). Son decisiones ligadas: la aerotermia rinde al máximo a baja temperatura, y ahí el suelo radiante es su pareja ideal.

El generador

Se retira la caldera y se instala la bomba de calor aerotérmica, con su unidad exterior y el módulo de ACS. Hay que prever la ubicación de la unidad exterior y revisar la instalación eléctrica.

La distribución

Si se aprovecha para poner suelo radiante, la obra incluye retirar el pavimento, montar aislamiento, tubería, colectores y recrecido, y colocar el nuevo suelo. Es el momento idóneo para hacerlo, aprovechando que ya se interviene en la instalación.

¿Y el depósito de gasóleo?

Al cambiar de sistema, el depósito deja de usarse. Hay que gestionarlo correctamente: vaciado, limpieza y, según el caso, retirada o inertización conforme a normativa. Es una partida a prever en el presupuesto y conviene que la haga una empresa cualificada.

El ahorro: honestidad por delante

Pasar de gasóleo a aerotermia con suelo radiante suele suponer un recorte importante del gasto en energía, porque se cambia un combustible caro por electricidad aprovechada con un rendimiento alto (SCOP del orden de 4,5-5,2 con suelo radiante). Pero el ahorro exacto depende de los precios de la energía, del consumo de tu vivienda, del aislamiento y de tus hábitos. Por eso no damos un porcentaje cerrado: lo que ahorres se calcula con tus datos reales, no con una cifra de folleto.

Pasos de un cambio bien hecho

  1. Visita técnica: medir demanda, aislamiento, espacio para la unidad exterior y estado eléctrico.
  2. Dimensionado: calcular la potencia de la aerotermia (calefacción + ACS).
  3. Proyecto: suelo radiante, zonificación y regulación.
  4. Obra: retirada de caldera, gestión del depósito, instalación y nuevo pavimento.
  5. Puesta en marcha: prueba de presión, equilibrado y ajuste de la curva de calefacción.

Si estás pensando en dejar el gasóleo, en una visita técnica te damos una estimación realista. Puedes ver el sistema en suelo radiante con aerotermia y llamarnos al 91 328 60 02.

Transición por fases: una opción real

No siempre hace falta hacerlo todo de golpe. En algunas viviendas se sustituye primero el generador (quitar la caldera, poner la aerotermia) aprovechando temporalmente los emisores existentes, y más adelante se acomete el suelo radiante. No es lo ideal en eficiencia desde el día uno, pero permite repartir la inversión. Lo importante es que el plan esté pensado desde el principio para no rehacer trabajo.

Agua caliente sanitaria: adiós a la segunda factura

Un punto que a veces se olvida: la aerotermia produce también el ACS. Al dejar el gasóleo no solo cambias la calefacción, también el agua caliente pasa a la bomba de calor. Eso simplifica la instalación (un solo equipo) y elimina la logística del combustible para siempre.

La comparación de costes bien hecha

Para saber si compensa, no basta con mirar la nueva factura de la luz. Hay que comparar lo que gastabas en gasóleo más electricidad frente a lo que gastarás solo en electricidad, ya con el rendimiento alto del suelo radiante. Hecha así la cuenta, el cambio suele salir claramente a favor de la aerotermia, pero la cifra exacta es la de tu vivienda, no la de un folleto.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se ahorra al cambiar gasóleo por aerotermia con suelo radiante?

Suele suponer un recorte importante del gasto energético, al cambiar un combustible caro por electricidad aprovechada con alto rendimiento (SCOP ~4,5-5,2 con suelo radiante). El porcentaje exacto depende de los precios de la energía, tu consumo, el aislamiento y tus hábitos, por lo que se calcula con tus datos reales.

¿Qué pasa con el depósito de gasóleo al cambiar de sistema?

Deja de usarse y hay que gestionarlo correctamente: vaciado, limpieza y, según el caso, retirada o inertización conforme a normativa. Es una partida a prever en el presupuesto y la debe realizar una empresa cualificada.

¿Tengo que cambiar también los radiadores por suelo radiante?

No es obligatorio, pero sí muy recomendable. La aerotermia rinde al máximo a baja temperatura, y el suelo radiante es su pareja ideal. Mantener radiadores pequeños de caldera de gasóleo obligaría a la bomba a trabajar caliente y perdería eficiencia.

¿Cuánto dura la obra de sustitución?

Varía según si solo se cambia el generador o también se instala suelo radiante en toda la vivienda. El suelo radiante añade la retirada del pavimento, el montaje del circuito y el nuevo suelo. En la visita técnica concretamos plazos para tu caso.

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